El Lago Ness y el mito del monstruo

Lago Ness - Explora Escocia

Situado en las Tierras Altas de Escocia, el Lago Ness continúa siendo a día de hoy uno de los mayores reclamos turísticos del país. Con una extensión cercana a los 57 km2 y una profundidad media de 226 metros, el Loch Nis, nombre que recibe en gaélico escocés, atrae a un gran número de visitantes anuales. En sus aguas se pueden encontrar una gran variedad de especies; anguilas, piscardos, salmones del Atlántico y truchas son algunos de los habitantes de un lago que contiene más agua dulce que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos.

Sus características lo convierten en el segundo lugar más visitado del país, ya que tan solo la ciudad de Edimburgo recibe una mayor cantidad anual de turistas. Formado a causa de las glaciaciones el Lago Ness es famoso por diversas peculiaridades. Sus aguas son extremadamente turbias, imposibilitando la visibilidad para realizar prácticas como el submarinismo, y en su parte más suboccidental podemos encontrar Cherry Island, una pequeña isla interior que data de la Edad del Hierro. Pero a pesar de que el lago dispone de diversos puntos de interés, el reclamo que lo convierte en parada obligatoria para la mayor parte de sus visitantes es la leyenda del monstruo que lo habita.

La leyenda de Nessie, el monstruo del Lago Ness

Para hallar los orígenes de la leyenda del monstruo del Lago Ness debemos remontarnos 1.500 años en el tiempo. Una de las historias más famosas del folklore británico da comienzo alrededor del siglo XII, cuando San Columba de Iona, monje misionero que introdujo el cristianismo en Escocia, relata en su escrito “Vida de San Columba” cómo salva a un campesino del ataque de una criatura en el lago.

Ya en la edad moderna toma fuerza la creencia de que un gigantesco ser habita la aguas del Lago Ness. Es concretamente en 1868 cuando el rotativo Inverness Courier se hace eco de los rumores que aseguran haber visto un extraño animal surcando las turbias aguas del Loch Nis, mientras que a comienzos del siglo XX el testimonio de dos pescadores atemorizados ante el ataque de un gran animal acuático otorga una mayor veracidad a lo que hasta entonces tan solo era un cuento para asustar a los niños.

Entre 1932 y 1933 se llevaron a cabo diversos avistamientos, los cuales desataron el interés de todo el país en una historia que con el paso de los años había adquirido cierta veracidad. Los medios de comunicación destinaron una gran cantidad de reporteros a la zona con el fin de hacerse con la primera imagen del monstruo, algo que no sucedió hasta 1934, cuando el cirujano R.K.Wilson entregó una fotografía de la criatura a las autoridades que seis décadas más tarde sería catalogada como falsa.

Nessie en el Lago Ness - Foto tomada por R.K.Wilson - Explora Escocia

Foto tomada por R.K.Wilson

Desde entonces cientos de instantáneas circulan por el mundo con Nessie como protagonista, algunas tan reales que obligan a creer en la existencia de la criatura, y otras menos fiables que nivelan la balanza entre partidarios y detractores de la teoría de la existencia de una bestia submarina en el lago.

 

La búsqueda continúa

A pesar de que con los años la existencia de este ser ha perdido credibilidad son muchos los profesionales y aficionados que sueñan con poder demostrar al mundo que la historia de la criatura del lago es cierta. Recientemente el nombre de Nessie ha vuelto a aparecer en los medios de comunicación por partida doble, en ambos casos debido al hallazgo de unos restos que en un principio se asociaron con los del hipotético cadáver del monstruo que tanta gente busca desde hace décadas.

El pasado mes de abril un impactante titular atraía la curiosidad de los lectores. Bajo el título “Un robot submarino halla los restos del monstruo del Lago Ness” algunos portales de noticias conseguían situar su artículo entre los más leídos, pero una vez revisado el contenido del escrito quedaba claro que se trataba de una falsa alarma. Un submarino financiado por la empresa de investigación noruega Kongsberg Maritime realizó un sorprendente hallazgo, una figura de grandes dimensiones y con una forma parecida a la del hipotético monstruo yacía en el lago a 180 metros de profundidad, un hecho que causó gran revuelo en la expedición.

Lamentablemente los científicos se percataron rápidamente de que su descubrimiento no pasaría a la posteridad, puesto que los restos pertenecían a la maqueta que utilizó el director Billy Wilder para rodar en 1970 la película “La vida secreta de Sherlock Holmes”, film en el que el detective sufría un encuentro con el monstruo en una de sus investigaciones.

Todavía más reciente es la última reseña de Nessie en los medios de comunicación. De nuevo el hallazgo de unos restos el pasado mes de junio volvía a reabrir el debate acerca de su existencia. En esta ocasión eran un perro y su dueño quienes bordeando el lago encontraban lo que parecía un esqueleto de grandes dimensiones, perfectamente adjudicable a lo que habría sido en su día el citado monstruo. Pero una vez dada la voz de alarma el descubrimiento volvió a convertirse en decepción. De nuevo los restos tenían demasiado que ver con el mundo del cine, en esta ocasión se trataba de un set de televisión utilizado en un rodaje y posteriormente abandonado a orillas del lago.

Tras 1.500 años de rumores y leyendas, de avistamientos y fotografías de dudosa veracidad, el monstruo del Lago Ness continúa formando parte de la historia de Escocia, no quizás como monumento junto al que fotografiarse, pero sí alcanzando el adjetivo de mito, despertando la curiosidad de todo viajero que recorre el lugar, invitándole a que mantenga fija la mirada en sus turbias aguas con la esperanza de ver surgir de ellas la figura de una criatura sobrenatural.

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