Islas de Aran, viaje a la Irlanda más tradicional

Islas de Aran

Viajar es todo un privilegio. Los avances tecnológicos y la vida moderna nos permiten despertar en un extremo del mapa y terminar el día al otro lado del mundo, poder descubrir diversas culturas, aquellos lugares con los que siempre soñamos con visitar, en definitiva saciar nuestro espíritu aventurero con las vivencias que nos aporta el placer de movernos por la faz de la tierra.

Pero a pesar de que el ser humano ha evolucionado a pasos agigantados todavía tiene tareas pendientes, podemos recorrer cualquier terreno de este planeta por recóndito que sea, pero sin embargo no disponemos de los medios necesarios para realizar algo que hoy en día no es más que una quimera, viajar en el tiempo. No podemos subirnos a un avión y aterrizar en la Inglaterra victoriana, ni tomar un tren que nos lleve a la Francia de Luis XIV, pero en cambio sí podemos visitar una porción de terreno donde comprender épocas pasadas, donde aprender de sus habitantes las tradiciones y la antigua forma de vida de un país tan especial como Irlanda.

Las Islas de Arán son tres pequeñas extensiones de tierra situadas en la desembocadura de la Bahía de Galway, de manera que zarpando desde dicho puerto en dirección oeste suponen los últimos espacios de terreno firme con los que toparemos antes de perdernos en la inmensidad del océano Atlántico. Con una superficie que ronda los 51 Km2 en ellas se mantiene viva la Irlanda más mística, un espacio en el que la cultura celta forma parte del paisaje y de la población, un viaje en el tiempo en el que podremos convivir con el pasado en pleno presente.

Inishmore, la mayor de las islas de Aran

Inishmore

Con una superficie de 32 Km2 Inishmore es la mayor de las tres islas. Su población no supera el millar de personas según el último censo y sus características la hacen única. Tremendamente llana invita a fijar la mirada en el horizonte y realizar un giro de 360º sobre nosotros mismos, alcanzando a ver la inmensidad ante nuestros ojos. A pesar de la abundante vegetación llama la atención la escasez de árboles, las tonalidades ocres y los verdes grisáceos. Pero sin duda la mayor peculiaridad de sus paisajes es la cantidad de muros de piedra que podemos encontrar a lo largo y ancho de toda la isla. Dichos muros fueron levantados por los habitantes de Inishmore con el objetivo de proteger sus cosechas del viento, convirtiendo la vista aérea del lugar en un auténtico laberinto rural.

El mayor reclamo turístico de la isla es el fuerte de Dunn Aengus, en cuyo territorio se asienta uno de los mayores yacimientos arqueológicos del Neolítico en Europa. Con unos 4.000 años de antigüedad, la fortaleza construida en su totalidad con piedra caliza convierte el extremo norte de Inishmore en una auténtica postal, una imagen que acompañada por un acantilado de más de 100 metros de altitud colindante a la construcción invita al visitante a viajar a tiempos ancestrales en los que en aquel mismo escenario se libraban épicas batallas. No es el único fuerte de las Islas de Aran, en la zona este de Inishmore también podremos visitar Dubh Catair, también conocida como “La Fortaleza Negra”, otra construcción que data de la Edad de Bronce con ciertas similitudes con Dunn Aengus.

Inishmann, retiro espiritual

Inishmore

Inishmann es la isla intermedia en cuanto a superficie. Con tan solo 9 Km2 y menos de 200 habitantes es la menos visitada de las tres y también la menos poblada. A pesar de que dispone de menos reclamo turístico que sus dos compañeras la tranquilidad que la invade la convierten en un retiro espiritual que tan solo unos pocos han sabido valorar. En ella pasó la mayor parte de su viaje el escritor John M. Synge, quien tras un tiempo conviviendo con pescadores y campesinos creó su obra literaria “Las Islas de Arán”.

A pesar de ser poco frecuentada por los turistas Irishmann alberga también lugares de interés. Dún Chonchuir, otro fuerte ovalado de piedra, y Leaba Dhiarmuid agus Grainne, túmulo funerario de la época del Neolítico, son algunos de los lugares dignos de visitar si se tiene la suerte de poder echar amarras en su muelle.

Inisheer, diminuta pero intensa

Inisheer

Con apenas 6 Km2 Inisheer es la más pequeña de las Islas de Aran y también la más cercana a las costas de Irlanda. Con tan solo 300 habitantes y con el gaélico irlandés como idioma habitual enamora a todos los que se acercan para descubrir sus encantos. Con uno de los veranos más largos de toda Gran Bretaña invita a visitarla a partir de finales del mes de Mayo, momento en que comienza a florecer toda su vegetación. Debido a un clima ciertamente inusual en la isla conviven plantas de origen ártico, mediterráneo y alpino, logrando que su flora sea una de las más variadas de las que podemos encontrar en el viejo continente.

En Inisheer se encuentran algunos restos de las más antiguas civilizaciones. El túmulo funerario de Cnoc Raithní, el cual se cree que data del año 2.000 A.C. y el Dún Formma, fuerte construido en el siglo IV A.C. y en el que vivía el clan que gobernaba la isla, son dos de sus reclamos turísticos. También las capillas de Cill na n-Seacht Iníon, Cill Gobnait y Teampall Chaomháin reclamarán los objetivos de toda cámara fotográfica, a pesar de que esta última se haya prácticamente engullida por la arena.

Así pues no será necesario esperar años, décadas o siglos para poder viajar en el tiempo. Viajar a Irlanda y visitar la Bahía de Galway nos teletransportará a otra época. Así nos lo recomienda el Premio Nobel irlandés William B. Yeats, quien veraneó en las islas entre los años 1898 y 1902, quedando fascinado por su historia, paisajes y habitantes: “Visitad las Islas de Aran y encontrareis una vida que jamás ha sido contada en la literatura”.

En Explora Escocia disponemos de dos tours en los que podréis comprobar en primera persona la belleza y las curiosidades que albergan estas islas:

http://www.exploraescocia.com/tour/irlanda-total-9-dias/

http://www.exploraescocia.com/tour/la-isla-esmeralda-6-dias/

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